“Es una forma de aprendizaje vivencial basada en el movimiento, diseñada para mejorar todos los aspectos de nuestra vida física y mental”

El Método Feldenkrais de “Autoconciencia por el Movimiento e Integración Funcional” propone un enfoque global del ser humano. Es una nueva forma de educación para el mejoramiento del funcionamiento del ser humano, que hace hincapié en el aprendizaje más que en la noción de tratamiento o de curación.

Tiene sus bases en la autoimagen, la plasticidad del sistema nervioso y sus posibilidades de aprendizaje así como sobre sus potencialidades funcionales.

Para Feldenkrais el ser humano es un todo, una unidad psicofuncional; el espíritu y el cuerpo son dos facetas de una misma entidad con interacción mutua.

La principal expresión del sistema nervioso es el movimiento; es la traducción corporal de la intención. No se trata solamente de un trabajo sobre el cuerpo, sino de una educación del sentido cinestésico que lleva a una conciencia más discriminativa del cuerpo, lo que a su vez afina el funcionamiento del sistema nervioso.

Feldenkrais enfatizó: “Todo lo que hacemos se manifiesta a través de los músculos”.( Feldenkrais, 1949) Descubrió lo mucho que podríamos aprender de nosotros mismos y del proceso de cambio si prestamos atención a las sensaciones de nuestros músculos y articulaciones; a la sensación de la gravedad y del equilibrio; a la forma en que acometemos una tarea, y llevamos dicha conciencia a todos los ámbitos de nuestra actividad.( Mark Reese, 2002)

Este Método conduce a la creación de nuevos esquemas motores, modificando las respuestas usuales del cuerpo en el campo en el campo de la gravedad con la búsqueda de vías más eficaces desde el punto de vista de la movilidad y del gasto de energía.

La idea consiste en utilizar el tacto ( en sesión individual IF) y el movimiento( en sesión de grupo de ATM) de tal forma que el alumno fije su atención en el proceso propioceptivo más que en el resultado exterior.

El niño aprende de esta forma y es lo que Feldenkrais denomina aprendizaje orgánico: un aprendizaje sensoriomotor que depende de la maduración del sistema nervioso e influye a su vez sobre el desarrollo de las conexiones nerviosas.

El efecto principal del método es el mejoramiento de la función y de la imagen de sí mismo, la cual entre más amplia y más completa, más aumenta el número y la variedad de sus posibilidades de acción.

“Si usted sabe lo que hace puede hacer lo que quiere” -dice-Moshe Feldenkrais.

Esta frase provocadora proporciona una de las ideas fundamentales del método Feldenkrais , es decir tomar conciencia de sí mismo y de las posibilidades de su cuerpo. El método trata de mejorar y afinar la autoimagen educando el sentido cinestésico.

De hecho, la autoconciencia por el movimiento es un proceso de aprendizaje que permite descubrir diferentes vías de funcionamiento, conocerse mejor y sacar mejor provecho de sí mismo. Por lo tanto, se trata de crear las condiciones necesarias al sistema nervioso para enriquecerse con nuevas conexiones y permitir una mejor adaptación de cada uno a la situación del momento. Tomar conciencia de sí mismo y de su cuerpo por el movimiento es tomar conciencia de las relaciones de las diferentes partes del cuerpo entre ellas en el espacio y durante la totalidad de la acción.

El objetivo es organizarse para moverse con el mínimo de esfuerzo y la máxima eficiencia, utilizando no solamente la fuerza muscular, sino también una conciencia enriquecida de su funcionamiento. La idea no es mostrar la forma de mantenerse o caminar sino más bien poner al individuo en una situación que le permita descubrir por sus propios medios la mejor manera de actuar teniendo como referencia sus propias sensaciones. Se estructuran las experiencias para dar a la persona la posibilidad de darse cuenta de qué manera ella misma se organiza para realizarlas.

Feldenkrais, más que un enfoque selectivo, propone una visión sintética y funcional del hombre, basada en la relación entre los sistemas esquelético, muscular, nervioso y el medio ambiente. El movimiento es considerado como revelador de la organización humana y su observación enseña a conocer mejor toda esta organización, a utilizarla mejor e incluso a modificarla; es la adquisición de la “autoconciencia”

En el marco del método Feldenkrais no se busca la eliminación de los trastornos funcionales. Se da a la persona que los padece, los medios para actuar de la forma más satisfactoria para sí misma, encontrando una mejor organización entre las funciones.

Bases Neurofisiológicas

La eficacia de los actos y la capacidad de adaptación al medio ambiente dependen de la imagen que se tiene de uno mismo; cada uno actúa o reacciona según la imagen que tiene de sí mismo.

Toda acción está determinada por ésta autoimagen que contiene los cuatro componentes que intervienen en toda acción: movimiento, sensación, sentimiento y pensamiento y con como estos cuatro componentes se relacionan entre sí. Por eso es fundamental explorar esta relación para mejorar la aplicación sobre nosotros mismos al movernos, así como para tocar un instrumento, cantar o cualquier acción que queremos mejorar.

El aspecto, la voz, la manera de pensar, la actitud, las relaciones con el tiempo y el espacio pueden parecer naturales, incluso innatas, pero no es así. La imagen de sí mismo está compuesta esencialmente de sensaciones y de sentimientos, se forma durante la vida, casi sin darse cuenta. Es parte el resultado de la herencia genética, de las experiencias propias y de la forma que el individuo ha desarrollado las aptitudes para la comunicación.

La conciencia del propio cuerpo, dicho de otra manera, el esquema corporal, se elabora poco a poco con las experiencias sensoriomotoras que marcan el desarrollo psicomotor del niño.

El lactante depende del adulto y se expresa por medio de su cuerpo, su tono y sus gestos. Establece su primer contacto con el medio exterior especialmente con su madre a través de sus labios y su boca. Luego utiliza sus manos para lo que ya conoció con su boca. Progresivamente descubre otras partes de su cuerpo y la relación que existe entre ellas. En la relación con su madre y son su familia cercana, interviene todo lo que puede llamarse un diálogo tónico. Este diálogo intercorporal le permite el desarrollo de sus posturas (sostenimiento de cabeza, posición sentado, etc) sus desplazamientos (arrastrarse, trepar, caminar, etc.) y su motricidad manual ( prensión y manipulación de objetos) algunos antes de acceder a las primeras palabras y otros antes de que el lenguaje y el pensamiento racional se hayan desarrollado.

El niño aprende y adquiere un equilibrio psicomotor, bajo el efecto simultáneo de la maduración del sistema nervioso, de los estímulos de su medio ambiente y de su entorno afectivo. Este desarrollo continúa y se reajusta con las experiencias de la adolescencia y de la edad adulta.

Una de las características principales del esquema corporal es que pone en relación dos espacios esenciales; el del propio cuerpo y el del espacio objetivo que lo rodea. El esquema corporal aparece como la adaptación motora a la realidad cuya motivación más o menos consciente es la voluntad de adaptación al espacio vivido y se realiza según las posibilidades inherentes o impartidas al individuo. Por esquema corporal, se entiende la representación del cuerpo basada en la información sensorial y la integración que el cerebro hace de ella. Hay que añadir a esta dimensión componentes imaginarios y simbólicos de la vida afectiva.

Se tiene entonces una autoimagen, una representación mental que el individuo involucra en cada uno de sus actos. Lo que hace de sí mismo corresponde a los límites de la propia imagen; una imagen completa de sí mismo es bastante raro e inusual.

Si se trata de sentir sistemáticamente el cuerpo estando en decúbito, fijando la atención en cada parte del cuerpo, algunas se perciben muy fácilmente, mientras que otras permanecen inaccesibles a la conciencia. Las partes del cuerpo que se determinan fácilmente corresponden a aquellas que se utilizan cotidianamente, las otras desempeñan un papel indirecto en la vida de cada uno y están ausentes de la imagen cuando actúa. La autoimagen está inscripta en la corteza motora y representa las zonas de actividad voluntaria, no el conjunto del cuerpo; es una imagen funcional que puede ser modificada por toda función nueva. Esta es diferente para cada persona según las habilidades que haya desarrollado.

La asociación entre las diferentes partes de la imagen varía de una actividad a otra y de una posición a otra.

Al cambiar el modo de llevar a cabo un acto, produciendo un cambio de dinámica, se produce un mejoramiento global de la autoimagen.

La búsqueda de una imagen precisa y más completa de sí mismo favorece el perfeccionamiento de las relaciones de la persona con el medio ambiente en el sentido amplio de la expresión.

“La corrección sistemática de la imagen constituye un método más rápido y eficaz que la corrección de las acciones y los errores aislados que presenta la conducta. Establecer una imagen inicial más o menos completa, aunque aproximada, posibilitará mejorar la dinámica general, en vez de enfrentar fragmentariamente las acciones aisladas. Este último mejoramiento se parece a corregir la ejecución de una música con un instrumento desafinado. Mejorar la dinámica general de la imagen equivale a afinar el piano mismo, pues mucho más fácil resulta tocar correctamente con un instrumento afinado que con uno que no lo está.” (Feldenkrais, 1972)

Sistema Nervioso y Aprendizaje

Los seres humanos tienen el sistema nervioso más complejo de todos los mamíferos; la característica de este sistema nervioso es su modo de aprendizaje, el de la experiencia personal. Al nacimiento existen algunas funciones predeterminadas, indispensables para el mantenimiento de la vida(respiración, ritmo cardíaco, digestión, etc) pero las restantes se construyen según la manera de ser de cada uno, poco a poco, a lo largo del desarrollo, activando cada vez los circuitos nerviosos correspondientes. La estructura y los tejidos del sistema nervioso son hereditarios, pero su funcionamiento depende en gran medida de la experiencia personal. En el hombre, el aprendizaje y particularmente el aprendizaje orgánico, es una necesidad biológica, por no decir fisiológica. Se aprende a caminar, hablar, leer, escribir, pintar tocar un instrumento o musical. El niño aprende jugando; se descubre y descubre sus posibilidades funcionales. Aprende por ensayo y error, sin exigencias de resultados. Se desarrolla de acuerdo a sus aptitudes personales, especialmente cuando su entorno se interesa en lo que él es, más que en lo que él hace. El aprendizaje orgánico es individual, lento e indiferente tanto a los juicios buenos o malos.

El desarrollo de las estructurales corporales coincide con los ensayos del niño para funcionar en su medio ambiente. Las exploraciones corporales y su perfeccionamiento afectan a la maduración del sistema nervioso central y su organización en redes de conexiones, de la misma manera que permite el perfeccionamiento de los movimientos del cuerpo. El aprendizaje más importante en el proceso del taller será el que permita realizar lo que ya se sabe hacer, de otras maneras. En la medida en que se tienen más posibilidades de acción, mayor es la capacidad para escoger libremente aquella que será más eficiente una vez adaptada a la situación.